Milei cedió ante Clarín y ahora Telecom se fusiona con Telefónica
- Redacción Yeca

- hace 23 horas
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Tras más de un año de disputa pública, cuestionamientos oficiales y amenazas de bloquear la operación, el Gobierno de Javier Milei finalmente habilitó la fusión entre Telecom y los activos argentinos de Telefónica, una decisión que representa una de las mayores victorias empresariales del Grupo Clarín en las últimas décadas.
La historia comenzó en febrero de 2025, cuando el holding liderado por Héctor Magnetto desembolsó US$ 1.245 millones para quedarse con Telefónica Argentina e integrarla a Telecom, la empresa de telecomunicaciones que ya controlaba.
La reacción presidencial fue inmediata. Pocos días después del anuncio, Milei publicó un duro mensaje en sus redes sociales bajo el título “Clarín: la gran estafa argentina”, donde cuestionó la operación y advirtió sobre los riesgos de concentración económica que implicaba la adquisición.
Sin embargo, dieciséis meses más tarde, la Casa Rosada terminó aprobando la fusión, aunque imponiendo una serie de condiciones destinadas a limitar el peso de la nueva compañía en el mercado.
Entre las exigencias oficiales figuran la venta de seis millones de clientes de telefonía móvil sobre un total cercano a los 40 millones que reúnen ambas empresas; la desinversión de 211 mil clientes de internet fija sobre una base conjunta superior a los 5,7 millones; y la devolución de 130 MHz de espectro radioeléctrico por exceder los límites establecidos por el Enacom.
El contexto político del cambio
El giro del Gobierno se produjo en un escenario político complejo para el oficialismo.
La administración libertaria atraviesa una etapa marcada por dificultades económicas, tensiones internas y el avance de investigaciones judiciales que impactaron de lleno en la agenda pública. Entre ellas sobresalen el caso $LIBRA y las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito que involucran al vocero presidencial y actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
En ese contexto, sectores del Gobierno comenzaron a evaluar que la estrategia de bloquear la operación podía terminar siendo contraproducente.
Una de las preocupaciones centrales radicaba en la posibilidad de que el conflicto escalara judicialmente hasta llegar a la Corte Suprema. Allí se desempeña Carlos Rosenkrantz, quien antes de convertirse en magistrado fue abogado del Grupo Clarín.
Por eso, en la visión oficial, la resolución alcanzada constituye una suerte de equilibrio: permitir la operación, pero evitando que la empresa alcance el nivel de concentración originalmente previsto.
Según esa interpretación, Clarín aspiraba a controlar cerca del 75% del mercado de telecomunicaciones, mientras que las condiciones impuestas por el Ejecutivo reducirían esa participación a alrededor del 50%.
El negocio que sostiene al grupo
Para el Grupo Clarín, la definición era crucial. Actualmente, alrededor del 95% de la facturación del holding proviene de sus negocios de telecomunicaciones. Los ingresos generados por medios tradicionales como el diario Clarín, TN, Radio Mitre, Olé o incluso TyC Sports representan una porción minoritaria del negocio total.
La apuesta estratégica de Magnetto durante los últimos años estuvo orientada precisamente a consolidar un gigante de las telecomunicaciones capaz de competir en telefonía móvil, internet y servicios digitales.
Con la incorporación de Telefónica, Telecom pasará a controlar marcas como Personal y Movistar dentro de un mismo conglomerado empresarial.
La operación también modificará la estructura competitiva del sector. De concretarse plenamente, desaparecerá uno de los tres grandes operadores nacionales de telefonía móvil, dejando un mercado dominado por Telecom y Claro.
Una historia de victorias frente al Estado
La aprobación de la fusión se suma a una larga serie de hitos que marcaron la expansión del Grupo Clarín en su relación con distintos gobiernos. Durante la última dictadura militar, Clarín ingresó a la propiedad de Papel Prensa, obteniendo una posición estratégica en la producción de papel para diarios. Bajo el gobierno de Raúl Alfonsín, la relación fue tensa pero sin alterar la estructura de poder construida durante los años anteriores. Con Carlos Menem llegaron las privatizaciones y la desregulación de los mercados, un proceso que permitió al grupo transformarse en un multimedios con presencia en prensa gráfica, radio, televisión abierta y televisión por cable. Ya en el siglo XXI, durante la presidencia de Néstor Kirchner, el Gobierno aprobó la fusión entre Cablevisión y Multicanal, consolidando el liderazgo de la compañía en el negocio del cable. La etapa de Cristina Fernández de Kirchner estuvo signada por un enfrentamiento abierto. Durante esos años se sancionó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, pero Clarín logró resistir judicialmente la aplicación de varios de sus artículos centrales y demoró durante años su implementación efectiva. Con Mauricio Macri se produjo otro salto decisivo. La flexibilización de las restricciones establecidas por la Ley de Medios permitió la fusión entre Cablevisión y Telecom, dando origen al principal conglomerado de telecomunicaciones del país.
Ahora, con la autorización otorgada por Javier Milei para integrar Telecom y Telefónica, el grupo suma un nuevo capítulo a una historia en la que, más allá de los cambios de gobierno y de las disputas políticas, ha logrado preservar y ampliar su posición dominante dentro del sistema de medios y telecomunicaciones argentino.



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