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Palantir, la empresa detrás de ICE: ¿puede llegar a la Argentina?

  • Foto del escritor: Redacción Yeca
    Redacción Yeca
  • 16 ene
  • 3 Min. de lectura

Palantir Technologies nació en 2003, en el contexto posterior a la caída de las Torres Gemelas y en plena invasión de Estados Unidos a Irak. Su creación está directamente vinculada al nuevo paradigma de seguridad e inteligencia que se consolidó a partir del 11 de septiembre.


La empresa fue fundada por cinco figuras de Silicon Valley: Peter Thiel, Joe Lonsdale, Stephen Cohen, Nathan Gettings y Alex Karp. Este último es hoy el CEO de la compañía, que define el núcleo de su negocio como “automatización impulsada por inteligencia artificial para cada decisión”.


Palantiri: piedras para ver


El nombre de la empresa remite al universo de El Señor de los Anillos. En la obra de Tolkien, los palantiri son piedras mágicas capaces de revelar pensamientos y acontecimientos lejanos.


En la saga, uno de esos objetos es el medio por el cual Saruman cae bajo la influencia de Sauron, el antagonista central de la historia.


La estrella


Peter Thiel es uno de los fundadores más conocidos. Empresario alemán, posee una fortuna estimada en 25.900 millones de dólares. En 1998 fundó PayPal junto a Elon Musk y fue el primer inversor externo de Facebook.


En el plano político, ganó notoriedad por donar 35 millones de dólares a candidatos alineados con Donald Trump en las elecciones de 2022. También es autor del ensayo “La educación de un libertario”, donde afirmó que “la democracia y la libertad ya no son compatibles”.



El ariete


Alex Karp, cofundador y CEO de Palantir, es un empresario estadounidense con un patrimonio estimado en 4.200 millones de dólares.


Publicó el libro La República Tecnológica, en el que convoca a Silicon Valley a alinearse con los intereses nacionales y militares. Allí sostiene que solo una fusión entre las grandes tecnológicas y el Pentágono permitirá que Occidente prevalezca frente a China.


La misión


Tras vender PayPal, Peter Thiel impulsó Palantir con una idea central: el problema no era la falta de datos, sino la incapacidad del Estado para procesarlos.


En ese momento, las agencias federales funcionaban de manera aislada, sin compartir información. Palantir nació para romper esa lógica, recolectando y procesando enormes volúmenes de datos para la toma de decisiones en tiempo real, tanto en organismos estatales como en empresas privadas estratégicas.


Sus primeros clientes


Para 2013, la empresa ya trabajaba con la CIA, el Departamento de Seguridad Nacional, la NSA, el FBI, el CDC, los Marines y la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Entre 2009 y 2025, Palantir obtuvo más de 2.700 millones de dólares en contratos financiados con dinero público.


Contrato con ICE


En 2014 llegó el primer contrato con ICE, por 30 millones de dólares, para desarrollar ImmigrationOS. Se trata de una plataforma de inteligencia artificial orientada a agilizar deportaciones.


El sistema cruza datos públicos y privados: registros migratorios, fiscales y vehiculares, pero también redes sociales, historias clínicas y balances bancarios.


El salto militar


La reelección de Donald Trump marcó un nuevo punto de inflexión. En 2025, el Ejército de Estados Unidos firmó un contrato con Palantir por 10.000 millones de dólares a lo largo de una década.


Desde entonces, la inteligencia operativa del Pentágono quedó centralizada en la empresa. Palantir pasó a funcionar como el sistema operativo de las Fuerzas Armadas, con el objetivo explícito de “optimizar la cadena de destrucción”.


Además, la compañía mantiene contratos con el Ejército israelí, las fuerzas armadas ucranianas y el sistema de salud pública del Reino Unido.


El espíritu de la empresa quedó sintetizado en un video viral en el que Alex Karp afirma ante inversores que Palantir existe para “desestabilizar, asustar a los enemigos y, en ocasiones, matarlos”.


¿Y Argentina?


La pregunta empieza a resonar con más fuerza a partir del DNU 941/25. Con esa norma, el gobierno de Javier Milei reestructuró la SIDE y modificó la Ley de Inteligencia.

El decreto centraliza datos privados de la ciudadanía —Migraciones, ARCA, Aduana, Registro Nacional de Armas, entre otros— en un nuevo organismo llamado “Comunidad Informativa Nacional”, bajo la órbita de la Secretaría de Inteligencia.


Al mismo tiempo, se eliminaron los límites legales que separaban inteligencia, seguridad y defensa. La SIDE pasó a tener facultades policiales sin supervisión judicial, en un esquema similar al de ICE en Estados Unidos.


A diferencia de jueces y fiscales, que requieren causas probables para investigar, la nueva normativa habilita a la SIDE a actuar ante “amenazas latentes” o “riesgos estratégicos”. Eso incluye vigilancia, arrestos y detenciones.


El interrogante queda abierto: ¿puede este modelo de inteligencia y militarización de datos desembarcar en la Argentina?



 
 
 

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